18/01/2019

Desde inicios de la década del 2000, en Nicaragua se incrementó la instalación de empresas de zonas francas, en condiciones en que el país enfrentaba altos niveles de desempleo, lo que además favorece el pago de bajos salarios a trabajadores y trabajadoras en su mayoría jóvenes y con escasa formación.

Desde entonces hasta nuestros días, los sucesivos gobiernos presentaron este incremento de empresas de maquila como un gran logro en la generación de empleo y como aporte para el incremento de las inversiones, justificando con ello el trato preferencial a las empresas maquiladores, incluyendo la exoneración de impuestos y la flexibilización de obligaciones establecidas por ley, entre las cuales se destaca por su gravedad la libertad de organización sindical.

A partir del 2007 y con la llegada del FSLN al gobierno, miles de trabajadores/as albergaron la esperanza de que un gobierno que se declara socialista y solidario, pondría en primer plano la defensa de los derechos laborales de las y los trabajadores. Sin embargo, la realidad parece estar llena de contradicciones e incluso de severos retrocesos.

Desde la crisis de abril del 2018, las dinámicas del sector de zonas francas han tenido importantes variaciones, que afectan de manera contundente a miles de trabajadoras y trabajadores de este sector. Para hablar de ello nos acompaña Danny Ramírez Ayerdis del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas “María Elena Cuadra” (MEC), quien además nos hablará sobre un reciente estudio que aborda la situación de salud de trabajadoras de las maquilas y las secuelas que dejan en los cuerpos y vida de las mujeres.

Estado de los derechos laborales de las trabajadoras de maquilas

Desde su fundación el Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas “María Elena Cuadra” (MEC) en 1994, ha documentado violaciones a los derechos laborales de trabajadoras y trabajadores de las maquilas en Nicaragua. Danny Ramírez, nuestro invitado, señala que desde la instalación de Zonas Francas en el país, las denuncias que han recibido en el MEC han sido sobre castigo físico, salarios irrisorios, condiciones precarias de trabajo, acoso sexual, violencia laboral, jornadas laborales extendidas, no pago de horas extras y despidos en estado de embarazo.

El MEC “ha elevado su voz ante cualquier gobierno”, refirió Danny, quien afirma que todos los gobiernos han tolerado la violación a los derechos laborales de trabajadoras y trabajadores de las maquilas. Desde los años 90 se ofreció al país a empresarios de Zonas Francas sin ningún tipo de control e inspección, enunció Danny.

Al hablar sobre el papel de los sindicatos durante la última década, Danny manifestó que prevalece un “sindicalismo oficial”, ligado a estructuras partidarias del FSLN que ha reprendido toda disidencia, tal y como sucedió hace dos años con 12 trabajadores y trabajadoras que fueron sentenciados por liderar una protesta en reclamo de mejores condiciones de trabajo.

Recientemente el MEC realizó un estudio sobre la situación de salud de trabajadoras de las maquilas y las secuelas que dejan en los cuerpos y vida de las mujeres. Sobre los hallazgos, Danny cuenta que el 30% de mujeres que participaron en la investigación, presentaron una prevalencia de síntomas o trastornos musculoesqueléticos en relación directa con el tipo de trabajo que realizan en las maquilas.

A pesar del contexto adverso en Nicaragua en materia de derechos humanos, Danny manifiesta que desde el MEC continúan firmes en la defensa de los derechos económicos y laborales de las mujeres, en la defensa de una vida libre de violencia y de distintas formas de explotación.

Les invitamos a escuchar completa esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y conozca más sobre los principales desafíos que enfrentan las organizaciones que defienden los derechos de las y los trabajadores asalariados.

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