5/02/2021

Aproximadamente el 70% del cuerpo humano está constituido por agua. El agua forma parte de la sangre, la saliva, los tejidos y órganos. Es además un líquido vital para todos los procesos metabólicos. Gracias al agua nuestro cuerpo puede realizar funciones vitales como la regulación de la temperatura corporal y el transporte de nutrientes y gases.

En el año 2010, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas reconoce el derecho humano al agua. Así mismo, la Organización Mundial de la Salud reconoce que el agua segura y de fácil acceso es vital para la salud pública.

Aunque la Ley 620 “Ley General de Aguas Nacionales”, señala que es obligación y prioridad indeclinable del Estado promover, facilitar y regular adecuadamente el suministro de agua potable en cantidad y calidad al pueblo nicaragüense, poco o nada se ha avanzado en una gestión adecuada del agua.

En el año 2010, el Centro Yale para Estudios de Leyes y Políticas sobre el Medio Ambiente otorgó a Nicaragua 42.3 en desempeño ambiental, calificando la situación del agua en categoría de “escasez”. Ocupamos la posición 136 de una lista de 163 países.

Para Ruth Selma Herrera, ex presidente ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL), hay una mala cobertura urbana con cortes y limitaciones de horas de servicio, en aproximadamente el 77% de los hogares urbanos, y un abastecimiento rural inferior al 31%.

A pesar de los graves problemas en materia de saneamiento y preservación de fuentes hídricas, en noviembre del 2020, el régimen Ortegamurillo aprobó una reforma a la Ley General de Aguas Nacionales, que traslada las facultades del Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA) a la Autoridad Nacional del Agua (ANA), cuyas decisiones dependerán de la presidencia.

La reforma a la Ley de Aguas incluye la restricción de apoyos sociales para la gestión del agua, lo que podría significar la reducción de subsidios a los Comités de Agua Potable (CAPs), que se han creado principalmente en zonas periurbanas y que constituyen una valiosa inicativa frente a las deficiencias del Estado.

En esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas hablaremos con Ruth Selma Herrera, especialista en políticas públicas con énfasis en el sector agua y saneamiento en el ámbito urbano y rural, sobre las implicaciones que las reformas a la Ley de Aguas tienen sobre la población nicaragüense.

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