Después de tres días de trabajo, la danza de nuestros cuerpos y de nuestras ideas fue una vez más ocasión para renovar esperanzas y acrecentar nuestras utopías.

Jornadas Feministas Centroamericanas 2014

“Acrecentar nuestras utopías, aferrarnos a la esperanza y reencontrarnos”

El sábado 31 de mayo del 2014 se llevaron a cabo las Jornadas Feministas Centroamericanas convocadas por el Programa Feminista La Corriente. Cuarenta y ocho feministas salvadoreñas, hondureñas, costarricenses, guatemaltecas y nicaragüenses nos juntamos en el salón Silvia Carrasco –en homenaje a una de las fundadoras de La Corriente–.

Mientras llegábamos, las risas, los abrazos y las voces crecían, la energía se hacía cada vez más intensa y la alegría empezaba a calar en un ambiente reflexivo y festivo que nos acompañó durante tres días de trabajo y reencuentro.

Realidades comunes, luchas permanentes

En el primer día nos acercarnos a la realidad de cada uno de los países del istmo y cómo afecta la vida de las mujeres en términos de reconocimiento y ejercicio de derechos.

Los modelos de acumulación que intensifican el empobrecimiento y la violación de los derechos humanos, la profundización de las brechas entre derechos formales y sustantivos, la constitución de Estados corporativos que privilegian los intereses del gran capital, la corrupción pública, el narcotráfico y su influencia en la falta de seguridad ciudadana forman parte de los dilemas que han ido debilitando los relativos avances democráticos en la región.

La conjugación entre machismo, misoginia  y fundamentalismo religiosos como causa de la violencia contra las mujeres y la negación del derecho a la libre decisión sobre nuestros cuerpos forman parte de un escenario común de las centroamericanas.

El femicidio constituye un flagelo para las mujeres centroamericanas, agravado por los altos niveles de impunidad y retardación de justicia. Honduras, El Salvador y Guatemala conforman un triángulo donde impera el crimen organizado, el narcotráfico y la trata de personas que atenta contra la vida y la integridad de miles de mujeres, niñas, adolescentes y jóvenes.

Los cuerpos del feminismo centroamericano

Las voces de las feministas lesbianas, bisexuales, trans, negras, indígenas, rurales, jóvenes  nos invitaron a abandonar toda tentación homogenizante.

Rosemary Madden compartió sus reflexiones acerca del recorrido para lograr la  inclusión de las demandas lésbicas en la agenda feminista latinoamericana y centroamericana, como punto de partida para una posterior reflexión colectiva sobre la visibilidad de los intereses y demandas particulares de las lesbianas, bisexuales y trans en el conjunto de las agendas feministas.

Johana Wetherborn, feminista negra guatemalteca nos convocó con mucha lucidez a reconocer las experiencias de los cuerpos históricamente discriminados por el racismo en contubernio con el patriarcado, como ejercicio imprescindible para la construcción de agendas expresivas de las múltiples opresiones que vivimos las mujeres.

Mildred Ayala de El Salvador compartió sus reflexiones sobre las dificultades que enfrentan las mujeres jóvenes para contrarrestar las marcas del machismo y del sexismo en sus vidas cotidianas y la necesidad de superar una visión dicotómica entre jóvenes y adultas, que nos permita avanzar en el reconocimiento mutuo y la construcción de alianza.

Lorena Cabnal, representante del feminismo comunitario de Guatemala compartió reflexiones sobre nuevos enfoques teóricos, éticos, espirituales orientados a la conjugación entre la tierra y los cuerpos de las mujeres como parte de un mismo territorio desde donde preservar y alimentar una cosmogonía que se opone al patriarcado, el racismo, el colonialismo.

Desafíos y estrategias que dan cuenta de nuestras luchas

  • La democracia como sistema político de mínimos, la lucha contra los fundamentalismos religiosos y la defensa del Estado laico, la defensa de los cuerpos de las mujeres y sus territorios, los derechos sexuales y reproductivos y la lucha contra la violencia de género.
  • La autonomía de las organizaciones y redes feministas para avanzar en la construcción de un pensamiento crítico y una acción política no subordinada a los intereses de los partidos políticos.
  • Abonar a la espiritualidad de las mujeres, liberándola del peso de los fundamentalismos religiosos. El feminismo como propuesta de igualdad desde la diversidad, requiere de la resignificación de lo sagrado, denunciando  la complicidad que muchas iglesias tienen con la opresión de las mujeres.
  • La violencia de género en todas sus manifestaciones está en el centro de los desafíos de las feministas centroamericanas, tanto desde la denuncia y la demanda de acceso a la justicia, como desde la labor educativa que permita trastocar a fondo los estereotipos de género que fomentan una masculinidad dominante y abusiva.
  • La lucha por el derecho a decidir; la recuperación de nuestros cuerpos libres de prejuicios sexistas, lesbofóbicos y transfóbicos, la maternidad voluntaria, el aborto seguro, la maternidad libremente elegida, forman parte de agendas compartidas y susceptibles de profundizarse en la consciencia de las mujeres de la región.

Hasta pronto…

Después de tres días de trabajo, la danza de nuestros cuerpos y de nuestras ideas fue una vez más ocasión para renovar esperanzas y acrecentar nuestras utopías.

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