23/08/19

El analfabetismo, la ausencia de un sistema de educación integrado y la educación de mala calidad han sido una constante en la historia de Nicaragua. En el caso de educación universitaria, desde los tiempos de Somoza hasta el presente, las universidades han tenido que sobrevivir en condiciones más bien precarias. Las limitaciones financieras y la persistente violación de su autonomía por parte de los gobiernos de turno, constituyen doscaras de la misma moneda.

Una vez satisfecha la demanda del seis por ciento constitucional en la década de los 90 y 2000, con el retorno del Fsln al gobierno, las universidades públicas volvieron a los tiempos de la revolución de los 80, en donde su quehacer quedó supeditado a los lineamientos del partido de gobierno. La Unión de Estudiantes Universitarios y la Juventud sandinista se convirtieron en las únicas formas de participación legitimadas y respaldadas por el régimen Ortega-Murillo y por las propias autoridades universitarias.

Aunque poco se ha investigado sobre las dinámicas de la población universitaria en la década 2007- 2017, a partir del 18 de abril del 2018 surgieron con una elocuente fuerza, las voces de estudiantes que reclamaban respeto a la autonomía y democracia para todo el país.

En esta edición de Cuerpos Sin – Vergüenzas trataremos de recorrer con nuestras invitadas, los caminos de los movimientos estudiantiles universitarios en tiempos de la dictadura somocista y en este presente que nos lleva a hacer inevitables comparaciones, sin obviar las marcadas diferencias.

Nos acompaña la periodista y feminista Patricia Orozco, líder estudiantil de la Asociación Universitaria de Ciencias de la Educación de la UNAN e integrante del Frente Estudiantil Revolucionario –FER. También está con nosotras Amaya Coppens, estudiante de medicina, líder estudiantil y expresa política.

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