07/02/2020

La democracia para ser tal, requiere de instituciones públicas que respondan al marco constitucional vigente, el cual establece la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, a la vez que prohíbe toda forma de discriminación en razón del sexo, del género, de la creencias religiosas y preferencias partidarias.

La democracia también requiere de una sociedad civil dialogante y respetuosa de la diversidad, capaz de aportar a la construcción de consensos amplios en torno al tipo de sociedad en la que queremos vivir las y los nicaragüenses sin exclusión.

La democracia entendida en estos términos promueve y defiende la libertad de consciencia, la libertad de expresión, el respeto a los derechos humanos y también la libertad de culto. Así mismo, reconoce que la fuente de derecho del Estado es la Constitución y las leyes aprobadas con el más amplio consenso posible.

Del 28 al 30 de enero el Programa Feminista La Corriente llevó a cabo un seminario nacional para analizar la relación entre democracia y Estado laico y la importancia de construir nuevas nociones de espiritualidad en estrecha relación con los valores de justicia, paz y no discriminación.

Este seminario fue impartido por Julián Cruzalta, fraile dominico de nacionalidad mexicana, con vasta experiencia en el análisis de la doctrina cristiana, quien compartió no solo una mirada histórica sobre el cristianismo, sino una nueva visión sobre la espiritualidad.

En esta edición de CSV conversamos con el fraile Cruzalta y también presentaremos breves entrevistas con participantes en el seminario.

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