Han sido dos años en donde la justa indignación, el dolor y el miedo se han apoderado de miles de nicaragüenses; pero también ha sido un tiempo de enormes aprendizajes que nos recuerdan que la dignidad y la fuerza colectiva son nuestro principal bien para apuntalar un futuro mejor para Nicaragua.

El anuncio de una reforma al reglamento de seguridad social y el desatendido incendio de la reserva Indio Maíz por parte del régimen Ortegamurillo, fueron el detonante de las protestas que empezaron en aquel abril del 2018.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Mecanismo de Seguimiento para Nicaragua –Meseni-,  en su último informe registran la comisión de 328 muertes, algunas de las cuales pueden ser tipificadas como crímenes de lesa humanidad.

También documentan el exilio forzado de más de 88,000 nicaragüenses la mayoría de estos hacia Costa Rica, 400 profesionales de la salud despedidos por el Estado, 144 estudiantes de universidades públicas expulsados como represalia por haber participado en acciones de protesta, más de 90 periodistas y trabajadores de medios independientes amenazados y exiliados y más de 70 presos por razones políticas.  Las y los excarcelados continúan siendo víctimas de asedio policial y en algunos casos se han visto obligados a abandonar el país.

Entre octubre de 2018 y diciembre de 2019, al menos 30 campesinos del norte del país han sido asesinados, según una investigación realizada por la revista CONFIDENCIAL.

La impunidad reina en el país. Ninguno de los crímenes cometidos en la mayoría de los casos  por policías y paramilitares ha sido investigado.

La prohibición absoluta de cualquier forma de protesta cívica por parte del régimen Ortegamurillo, incluyó la toma y el hostigamiento a la misa de cuerpo presente del Poeta Ernesto Cardenal, en donde algunos periodistas fueron víctimas de una brutal agresión por parte de activistas del fsln.

La memoria de estos dos años sigue intacta en los cuerpos de miles de nicaragüenses que continúan defendiendo sus derechos y reclamando verdad, justicia y reparación.

En esta edición especial de Cuerpos Sin-Vergüenzas, compartimos un recorrido por programas realizados con las y los protagonistas de Abril: Las Madres de Abril, familiares de presos y presas políticas, líderes estudiantiles, periodistas independientes, activistas feministas, defensoras de pueblos indígenas y afrodescendientes, personas trans víctimas de la represión, entre otras.

También conversamos con Susana López de la Asociación Madres de Abril, Amaya Coppens, encarcelada en dos ocasiones y María Teresa Blandón del movimiento feminista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *