05/07/2019

El 27 de junio se cumplieron 40 años de lo que en su momento se conoció como el repliegue táctico a Masaya. Mónica López Baltodano en “Memorias de la lucha sandinista” cuenta que, en los barrios orientales de Managua, más de cien combatientes resistieron durante 17 días la ofensiva de la Guardia Nacional.  El repliegue llegó a Masaya la mañana del 28 de junio. Esta operación organizada para evadir los cruentos ataques de la Guardia Nacional, contó con la participación de unas seis mil personas, algunas de la cuales fueron asesinadas en el camino.

Así como muchas otras fechas emblemáticas en la lucha contra la dictadura somocista, el FSLN ha secuestrado la conmemoración del repliegue, alterando su significado y convirtiéndole en un acto de adoración y adulación a Daniel Ortega, quien por cierto, no participó en el repliegue.

Históricamente Masaya ha sido una de las ciudades con más historia de resistencia tanto a los poderes coloniales, como a las dictaduras criollas, destacándose el emblemático pueblo de Monimbó que, a pesar del racismo imperante, se ha ganado un lugar especial en los relatos del pueblo nicaragüense.

Este año y después de la masacre ordenada por el régimen Ortegamurillo contra el pueblo de Masaya, que dejó un saldo de 36 personas asesinadas por policías y paramilitares, se prepara para enterrar -probablemente de una vez por todas-, una actividad que rinde culto al dictador y constituye una ofensa para un pueblo que llora a sus muertos y exige justicia.

En esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas, conversamos Yubrank Suazo, excarcelado y miembro del Movimiento 19 de Abril de Masaya y con César Castillo, integrante de la Unidad Nacional Azul y Blanco de Masaya.

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