La presentación del libro y el video: “Ni putas, ni prostitutas. Somos trabajadoras sexuales” se realizó en la Universidad Centroamericana este jueves 7 de agosto.

Ni putas, ni prostitutas. Somos trabajadoras sexuales

EntreEntre el desconcierto y la curiosidad de un público mayoritariamente joven fue presentada la última publicación del Programa Feminista La Corriente: Ni putas, ni prostitutas. Somos trabajadoras sexuales, este jueves 7 de julio en la Universidad Centroamericana.

historiasvidastrabajosexual-1El libro, acompañado de un video, presenta las historias de cuatro mujeres trabajadoras sexuales: Ymogene, María Elena, Indiana y Vida Francis, quienes comparten sus experiencias que las llevaron a tomar este trabajo como una opción para vivir, nos hablan de las dificultades, la violencia que han sufrido y la fuerza con la que se han enfrentado a la discriminación.

La bienvenida a la actividad fue hecha por Cristina Arévalo, quien estuvo a cargo de la coordinación y elaboración de las historias de vida. María Elena Dávila directora de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales Girasoles Nicaragua, compartió sus reflexiones y el quehacer de su organización, explicando que su objetivo es lograr el respeto de la sociedad y el reconocimiento del trabajo sexual como un trabajo con los beneficios sociales que esto implica.

María Elena Dávila de la Asociación Girasoles

María Elena Dávila de la Asociación Girasoles

Los comentarios a la publicación fueron realizados por María Teresa Blandón, directora de La Corriente, quien explicó cómo hemos sido clasificadas las mujeres en las sociedades patriarcales, “una función es darle placer a los hombres y otra es darles hijos a los hombres, en función de esa especialización las mujeres vamos a ser vistas como indecentes o decentes, buenas o malas. Y sobre las trabajadoras sexuales recae el estigma de las malas mujeres” lo cual sirve para controlar la sexualidad de todas las mujeres pues ninguna quiere ser ubicada en ese lugar.

10En sus comentarios María Teresa señaló que el estigma sobre las trabajadoras sexuales requiere preguntarnos ¿Por qué la sociedad promueve el trabajo sexual y por otro lado existe tanta discriminación contra las mujeres que lo ejercen? Y aunque se pueden encontrar varias explicaciones a esta pregunta, “lo que no soporta la sociedad es la transgresión, es que hayan mujeres que no acaten las normas de estricto control sobre la sexualidad de las mujeres, que no pongan el sexo por debajo de la reproducción, la sociedad no soporta que las trabajadoras sexuales pongan en evidencia la doble moral sexual del patriarcado, no soporta que hayan mujeres que no se subordinen a los hombres, que digan ‘no le pertenecemos a ningún hombre y podemos vivir esta dimensión de la sexualidad incluso para el lucro’. No soporta la sociedad patriarcal que las trabajadoras sexuales conozcan cosas que a los hombres les da miedo que conozcan” concluyó Blandón.

Después de la presentación se realizó un espacio de preguntas donde las y los participantes compartieron sus inquietudes, principalmente en relación a la diferencia entre trabajo sexual y explotación sexual, la relación costo beneficio del trabajo sexual, la forma en que las familias reaccionan frente a esta realidad, entre otras.

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