8/11/2019 

El dolor forma parte de la experiencia humana tanto como la felicidad. No se trata solo de la experiencia estrictamente física, sino de la tensión que existe entre nuestras expectativas y deseos y la posibilidad de satisfacerlos.  Sin embargo, hay un tipo de dolor que se puede convertir en trauma, toda vez que no han sido reconocidos y encarados por los individuos, por los colectivos, por las sociedades.

De acuerdo a la psicóloga Martha Cabrera, hombres y mujeres cargan una mochila llena del dolor causado por la pérdida de seres queridos, por la guerra, por el abuso sexual, por el maltrato y el abandono, por la migración, por el exilio y la pobreza.

La violencia instalada en todos los ámbitos de la sociedad nicaragüense y que reproduce el propio Estado, no solo acumula nuevas capas de dolor, sino que impide procesar y elaborar los duelos acumulados, limitando las posibilidades de sanación.

A partir del estallido de la crisis de abril del 2018, la sociedad nicaragüense ha sufrido una vez más el impacto de políticas represivas por parte del régimen Ortegamurillo.  Los asesinatos a mansalva, los secuestros, las torturas, los abusos sexuales, las desapariciones, el asedio, las amenazas, el exilio forzado, la vigilancia, nos han vuelto a sumirnos en un estado de miedo, angustia e incertidumbre.

En esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas conversamos con la Dra. Martha Cabrera, psicóloga especialista en trauma social, sobre los principales daños provocados por la violencia de estado, particularmente en este contexto de crisis y la urgencia de trabajar en la reconstrucción del tejido social.

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