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Los mandatos de género colocan el cuerpo de las mujeres en el lugar de la pasividad, del miedo, de la espera, mientras conminan a los hombres a demostrar fuerza, agilidad, rapidez. En tales prejuicios se basaba la prohibición a las mujeres de participar en los Juegos Olímpicos de la Grecia clásica.

En américa Latina las disciplinas deportivas que gozan de mayor prestigio y popularidad, continúan monopolizadas por los hombres, acaparando no solo los recursos públicos y privados, sino la difusión de eventos deportivos.

A pesar de las prohibiciones, las mujeres han logrado posicionarse en ámbitos considerados únicamente para hombres. En esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas conversamos con Elna Dixón directora técnica de la selección femenina de fútbol y Silvia Sánchez Barahona, nadadora profesional, quienes analizarán logros y desafíos que enfrenta las mujeres nicaragüenses en el ámbito del deporte profesional.

Las mujeres somos aguerridas y disciplinadas

Silvia comparte que ella inicio con la práctica del waterpolo fuera del país, enfatizó que hay más oportunidades en otros lugares, puesto que en Nicaragua hay abandono deportivo y desencanta la falta de apoyo “no hay piscinas en las universidades (…) ni espacios para la práctica de natación”, dijo.

Para Elna el único apoyo que tiene la selección de futbol femenino es de parte de la FIFA, es el único actor que le ha apostado al futbol femenil. Dixón estudió dos años en España para obtener su licencia de técnica deportiva “obtener mi licencia, el compartir un salón con 40 hombres y ser la única mujer en el salón, era reconfortante”, expresó.

Elna Dixón

Elna Dixón

Silvia y Elna concuerdan en que el mayor obstáculos para que las mujeres ingresen al mundo deportivo es que las federaciones deportivas están regidas por hombres y que no existe un balance en las capacidades de las mujeres.

Silvia cuestiona que hay pocos espacios para la formación o reproducción de conocimientos para  las mujeres y que los que existen se cierran o se les brinda a los hombres. Una de las mayores trabas en la natación es que las familias le apuestan más al entrenamiento impartido por hombres que por nadadoras por muy especialista que sean.

Elna menciona que para ella como técnica nicaragüense ha sido un camino de obstáculos que la fortalecen día a día, sin embargo enfatizó que si una técnica extranjera entrenara al equipo tendría menos trabas a la hora de llevar a la selección.

Silvia Sánchez Barahona

Silvia Sánchez Barahona

Para Elna y Silvia lo importante es seguir los sueños, ser disciplinadas y perseverantes en lo que se desea y jamás dejar de luchar para ser reconocidas en el deporte nicaragüense.

Les invitamos a escuchar y descargar esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y que conozcan más sobre los desafíos y logros que tienen las mujeres en el deporte
nicaragüense y la trayectoria de cada una en las disciplinas que practican.

 

Las mujeres indígenas nos heredaron el sagrado conocimiento de la curación. Paloma Martínez-Cruz en su libro Mujeres y Conocimiento en Mesoamérica afirma que las curanderas eran defensoras de una sabiduría femenina acerca del bienestar.

Con la colonización, los poderes imperiales de la mano de la Inquisición persiguieron, encarcelaron y torturaron a las mujeres sanadoras, acusándolas de hechicería, para luego arrebatarles conocimientos y patentarlos como parte del saber masculino.

A pesar de la violencia con que el patriarcado capitalista trató de arrebatar a las mujeres de un conocimiento ancestral vital para la sobrevivencia de nuestros pueblos, las mujeres han persistido y en la actualidad continúan ensayando nuevos enfoques y alternativas para la búsqueda del bienestar en un sentido holístico.

En esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas conversamos con Yanina Luna y Tania Molina, dos jóvenes feministas que desde sus búsquedas cotidianas resisten al dominio de la industria química – farmacéutica y nos ofrecen otras miradas para abordar con mayor autonomía el cuidado de nuestras vidas.

Mujeres que preservan la vida

Nina Luna

Desde la mirada de Yanina las sanadoras, parteras y sobadoras son mujeres que preservan la vida y son una referencia en las comunidades. Ella se vinculó con prácticas de curación alternativa mediante el acercamiento con mujeres indígenas de Honduras y Guatemala. Con ellas aprendió lo que significaba su propio cuerpo y estimularon una relación fuerte con la naturaleza.

La relación de Tania con la medicina natural comenzó desde su familia. Cuenta que en su hogar siempre se pensó en búsquedas alternativas mediante el uso de plantas medicinales para tratar distintos padecimientos. También comparte que a través del teatro ha participado en puestas en escena de las opresiones dirigidas a las mujeres desde la industria química – farmacéutica, lo que percibe como misoginia en la medicina convencional.

Tania Molina

Tania y Nina opinan que los cuerpos de las niñas y mujeres son utilizados para aplicar experimentos dentro de salud estructural, muestra de ello son los métodos de anticoncepción.

Tania cuestiona al sistema de salud convencional. Para ella es como una máquina donde las personas entran y salen sucesivamente. Los pacientes no son vistos como personas y se crea una jerarquía donde el poder está en el profesional de la salud, por lo que afirma que la industria farmacéutica da mucho miedo.

Para Nina no hay una atención cálida en los puestos de salud, ni en lo público y ni en el sector privado. El médico tiene una autoridad sobre los cuerpos, lo que él dice es la verdad y además, medica de manera indiscriminada. No hay una conexión con el cuerpo, sostiene Nina.

Nina piensa que hace falta reconocimiento para mujeres que preservan la vida, desde la sociedad y también desde el sistema de salud convencional. Por su parte Tania comparte que todas las personas somos curanderas porque tenemos la capacidad de gestionarnos nuestra salud.

Tania es propietaria de la microempresa «Luna Verde Managua», y desde su página en Facebook pueden conocer más de su propuesta de medicina natural. Nina Luna gestiona espacios de seguridad y construcción de comunidad entre mujeres, mediante su perfil de Facebook pueden seguirla y enterarse sobre estas distintas alternativas que aporten al bienestar.

Les invitamos a escuchar y descargar esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y que conozcan más sobre los avances en la recuperación de la medicina tradicional en nuestro país y el papel del Estado en materia de recuperación de conocimientos ancestrales.

Aguas Bravas es una organización feminista que durante una década ha trabajado con mujeres jóvenes y adultas que han sido víctimas del abuso sexual en la infancia. En reconocimiento a su arduo trabajo, en esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas nos acompañaron Brigitte Hauschild y Gavidia López, dos integrantes Aguas Bravas, para hablar sobre las causas y consecuencias del abuso sexual en la vida de las mujeres.

 La situación de abuso sexual en Nicaragua  

Según las estadísticas del Instituto de Medicina Legal de Nicaragua, solo en el año 2016 se realizaron 4,941 peritajes por denuncias de agresiones sexuales, de los cuales el 87% son mujeres. Son las niñas y adolescentes quienes encabezan las estadísticas del abuso.

Las víctimas identifican como sus agresores sexuales a hombres cercanos a la familia incluyendo padrastros, padres y conocidos. Ninguno de los datos oficiales refleja el número de niñas y adolescentes que han quedado embarazadas producto del abuso sexual.

Aunque los datos anteriores representan un sub registro, permiten dimensionar en alguna medida la gravedad del abuso sexual, considerado como una pandemia por las organizaciones feministas que trabajan en la prevención de la violencia, incluyendo a Aguas Bravas.

La experiencia de Aguas Bravas

 Gavidia López

Gavidia López

Aguas Bravas acompaña a mujeres jóvenes y adultas que buscan apoyo tras las secuelas del abuso sexual sufrido durante la infancia. De acuerdo a Gavidia el abuso sexual existe porque hay una estructura social que crea jerarquías, colocando a los hombres por encima de las mujeres, niños y niñas.

Gavidia arguye que en las familias la palabra obediencia tiene mucho peso porque a las niñas y los niños se les enseña a callar, a respetar a la autoridad: en la familia, las iglesias y las escuelas. Al respecto, Brigitte diserta que desde los espacios de socialización no se fomenta en la niñez una capacidad de agencia, el derecho de decir no.

Desde la propia vivencia de Brigitte, el proceso de sanación para las víctimas es largo, duro y doloroso, sin embargo, es posible superar el dolor. Gavidia dice que estos procesos duran según los recursos de cada mujer. Desde Aguas Bravas prefieren hablar de sobrevivientes porque estas mujeres desarrollan mecanismos para sobrevivir las situaciones del abuso, explicó Brigitte.

Brigitte Hauschild

Brigitte Hauschild

La propuesta de acompañamiento de Aguas Bravas parte desde el feminismo, relataron las compañeras de esta organización. Un proceso que abarca una fase de seguridad y confianza, el apoyo entre mujeres sobrevivientes que lo nombran como grupos de apoyo mutuo y terapias corporales, de modo que las mujeres se liberen del estigma de la culpa y recuperen esa vida que se merecían desde la infancia.

A pesar de la gravedad del abuso sexual en Nicaragua, Gavidia opina que no hay una respuesta del Estado, no hay campañas de prevención mucho menos iniciativas para resarcir el daño a quienes han sobrellevado situaciones de abuso. Argumenta que no existen especialistas en el Instituto de Medicina Legal y tampoco en el Ministerio de Salud y esto dificulta aún más la atención y el abordaje adecuado.

Gavidia y Brigitte consideran que en las familias se debe hablar de abuso sexual, enseñar a niñas y niños a detectar señales de alerta. Les invitamos a escuchar y descargar esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y conozcan más sobre el trabajo que realiza Aguas Bravas y de qué manera pueden buscar apoyo en este espacio.

Aunque el discurso oficialista presenta a las y los jóvenes como protagonistas de lo que afirman es una “revolución” de corte socialista y cristiana, las feministas sabemos que particularmente las niñas, adolescentes y jóvenes enfrentan problemas graves que atentan contra su integridad y su desarrollo pleno.

Diversos colectivos realizan nuevas formas de activismo para compartir miradas que permitan ensanchar la comprensión y ejercicio de derechos, incluyendo los relacionados con la sexualidad y la reproducción.

A propósito del día de la juventud, celebrado el pasado 12 de agosto, en esta edición de Cuerpos Sin-vergüenzas conversamos con Virgina Paguaga López y Reyna Gutiérrez, feministas jóvenes que desde las artes y la comunicación, contribuyen a colocar en el debate público temas de enorme importancia para la vida de la sociedad.

Diferentes formas de hacer activismo feminista

Virginia Paguaga/Video Poética

Virginia Paguaga/Video Poética

Virgina Paguaga es productora audiovisual feminista, impulsadora de la iniciativa Videopoética que recientemente juntó a poetas centroamericanas como una necesidad de crear piezas audiovisuales y proyectos colectivos, convocadas por temas diversos como la menstruación, cuestionamientos al patriarcado, dolores, tristezas, soledades y diversidad sexual, explicó Virginia.

Reyna Gutiérrez es integrante de Las Hijas del Maíz, grupo de teatro cabaret feminista quienes desde su surgimiento, han puesto en escena temas como el amor romántico, el acceso a la tierra para las mujeres, vivencias de las mujeres lesbianas y la complicidad entre mujeres.

Virginia reconoce que el feminismo le ha dado muchos ángulos para caminar diferente. Desde la comunicación feminista se ha interesado en visibilizar la vida de las mujeres y sus problemas y de esta forma, otras personas entiendan el feminismo desde la práctica, la vivencia y la individualidad, desde el arte en “la era de las mujeres”.

Para esta joven comunicadora y feminista, es importante posicionarnos como “sobrevivientes, guerreras y no víctimas” y arguye que “el feminismo te hace más fuerte (…) un caminar más honesto”.

Reyna Gutierrez/Las hijas del maíz

Reyna Gutierrez/Las hijas del maíz

Por su parte, Reyna opina que históricamente el feminismo le ha apostado al arte. Explicó que desde el teatro cabaret, ponen en escena y con humor, temas de los que no se quieren hablar, lo que duele, “reírnos para reflexionar”, dijo.

Para Reyna ha sido importante la identificación de las realidades, puesto que en sus obras ha sido esencial la experiencia vivida, lo que ha pasado por el cuerpo y eso es lo que permite una conexión entre el público y las obras de un teatro feminista hecho por mujeres.

Virginia piensa que es un desafío apostar a la creación de más espacios de diálogo respecto al arte comprometido con la política. Reyna considera que es importante animar a otras y otros para que reconozcan al teatro feminista como una herramienta de incidencia.

Les invitamos a escuchar y descargar esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y conocer más sobre otras formas de activismo feminista desde la experiencia de Virginia Paguaga y Reyna Gutiérrez.

En 1994 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 9 de agosto como el Día Internacional de las Poblaciones Originarias. Gracias a las luchas desarrolladas por las organizaciones indígenas, fue aprobado el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales, por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1989. Asimismo, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas en el 2007.

Ambos instrumentos son de vital importancia para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas en el continente. Sin embargo, en la América del siglo XXI estamos lejos de lograr el pleno reconocimiento del carácter multiétnico de nuestras sociedades, las políticas de colonización y neo colonización ocultan nuestros orígenes indígenas y fomentan el blanqueamiento de nuestras sociedades.

Las mujeres indígenas constituyen el eslabón vital que conecta el pasado indígena con un presente mestizo desdibujado y ambiguo. Ellas son las portadoras de significados que organizan la vida cotidiana. Precisamente, en esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas hablamos sobre la situación de las mujeres de los pueblos indígenas del pacífico, centro y norte de Nicaragua, sus aportes, formas de resistencia y demandas.

En cabina nos acompañaron Heydi Gómez Rivera, periodista indígena de la Red de Jóvenes Indígenas de Mozonte y Carmen Herrera del Concejo de ancianas y ancianos de Monimbó.

La lucha por preservar costumbres, tradiciones y formas de organización

Heydi Gómez expresa que es un orgullo reconocerse como mujer indígena, es además un compromiso con la familia, la comunidad, el universo y la madre tierra. Para Carmen Herrera, implica un compromiso por proteger la naturaleza y por conservar costumbres, tradiciones, dar a conocer a las nuevas generaciones lo que fueron sus ancestros.

Heydi Gómez

Heydi Gómez

Carmen señala que antes no se permitía a mujeres dentro del concejo de ancianos, por su enunciación masculina. Cuenta que ahora se habla de consejo de ancianas y de ancianos. Por su parte, Heydi manifiesta que aunque hay muchos desafíos en materia de género dentro de las poblaciones indígenas, es un prejuicio racista afirmar que en los pueblos originarios son más marcadas las desigualdades en comparación con las poblaciones mestizas.

Carmen Herrera

Carmen Herrera

Heydi destaca que persisten prejuicios racistas y que esto se naturaliza desde refranes o chistes donde se ridiculiza a mujeres y hombres indígenas, fomentándose sinnúmero de estereotipos. Para ella debe trabajarse desde las familias, instituciones del Estado y las universidades, la promoción de valores, tradiciones, el respeto hacia las poblaciones originarias y sobre todo, la promoción del derecho indígena.

Les invitamos a escuchar y descargar esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y que conozcamos más sobre cuáles son los pueblos indígenas que existen en el norte y centro del país, cuáles son sus principales formas de organización, cómo son las relaciones de género dentro de las comunidades indígenas y cuál es aporte de los pueblos indígenas para avanzar en la construcción de una sociedad multiétnica.

En el mes de julio conmemoramos el derrocamiento de la dictadura somocista que por casi cinco décadas impuso un régimen de corrupción y represión a la sociedad nicaragüense. Como en años anteriores, Cuerpos Sin Vergüenzas dedicó su programación del mes a hablar de la participación de las mujeres tanto en la lucha contra la dictadura, como en la construcción de una revolución inspirada en los ideales por los que luchó Sandino.

Sin duda, nos faltó tiempo y recursos para dar a conocer tantas y tantas historias de mujeres que a pesar de los mandatos que las confinaban al orden privado, se dispusieron a luchar en todos los frentes primero para derrocar a la dictadura, después para la revolución.

En esta edición nos acompañaron Marissa Olivares y Patricia Lindo, dos mujeres que al igual que las nos han acompañado en los programas anteriores, jugaron un papel relevante en estos procesos sociales de enorme trascendencia para Nicaragua y Centroamérica.

Claroscuros de la revolución

Marissa Olivares estaba en quinto año de secundaria cuando comenzó a involucrarse en movimientos estudiantiles. Así inició su trabajo en acciones políticas en Monimbó. Con el tiempo se fueron sumando tareas militares, hasta llegar a la clandestinidad. Expresa que su motivación era su profunda molestia frente a la injusticia social y política vivida en Nicaragua, la acompañó el deseo por un país y una sociedad distinta.

Patricia Lindo

Patricia Lindo

Una de las experiencias que comparte es cuando integró un “comando de señoras” en Jinotepe, Carazo. Tenía 17 años en ese momento. Con ellas salía a hacer pintas contra la dictadura somocista. Uno de los momentos más difíciles fue ser encarcelada por la Guardia Somocista un primero de mayo de 1979, junto a otras compañeros y compañeros, “no sabía si iba a sobrevivir”, dijo.

El día de su liberación, con el triunfo de la revolución, conoció a Patricia Lindo, una de las amistades que cosechó y que conserva de su participación del proyecto revolucionario.

Marissa Olivares

Marissa Olivares

Patricia Lindo estaba en cuarto y quinto año de secundaria cuando desde su escuela religiosa en Chinandega, se le inculcó al alumnado, un compromiso social y sensibilización ante la realidad nacional. Fue en cuarto año de la universidad, estando en Managua, cuando comenzó a involucrarse en acciones políticas.

Para ella el 19 de julio de 1979 fue “la felicidad más grande el mundo”, por lo que representaba el sueño conquistado de una Nicaragua libre, soberana, e independiente y la alegría de ver gente que volvió viva. De los recuerdos más dolorosos que comparte Patricia, es el asesinato de un hermano y una hermana.

Marissa expone que su proceso de ruptura con el FSLN acabó con la denuncia de abuso sexual de Zoilamérica contra Daniel Ortega. Ella afirma que la revolución tuvo más sentido gracias al feminismo. Por su parte, Patricia comenta que la lealtad a un proyecto no puede convertirse en lealtad a un hombre, además, insta a que no olvidemos a las mujeres que murieron y que debemos “reconstruir nuestras historias, para compartir con las nuevas generaciones”.

Invitamos a que escuchen y descarguen esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas y conocer más sobre lo que nos dejó la revolución a las mujeres nicaragüenses y qué podemos hacer para honrar a las mujeres que nos precedieron en la lucha por la justicia y la igualdad.