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«El cuerpo que miras es mío y no tuyo, y yo lo disfruto con gozo y orgullo…» así cantaban al finalizar su presentación, las activistas que participaron en el cuarto taller Cabareteando el Activismo impartido por las Reinas Chulas durante la semana del 23 al 27 de septiembre, en La Corriente.

final copyEsta canción es apenas una muestra del derroche de alegría y placer combinados con la crítica feminista y la denuncia, que fueron compartidos con el público del teatro Justo Rufino Garay la noche del 27 de septiembre, donde las 30 mujeres participantes del taller dieron lo mejor de sí en un total de 22 sketch teatrales.

A continuación mostramos una galería de imágenes, cortesía de Francisco Mayorga, y una breve reseña de algunos sketch presentados:

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Aunque la maternidad en nuestra cultura es exaltada como una vivencia llena de amor, armonía y felicidad, la realidad de las mujeres nicaragüenses demuestra que existen una serie de contradicciones de las cuales se habla poco y no se reflexiona, como secretos a voces que casi todas las mujeres viven, pero son guardados para no trastocar una de las instituciones sobre las cuales se asienta la feminidad tradicional.

De estas contracciones platicaron y reflexionaron las jóvenes que participan en el ciclo de formación en Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos impulsado por La Corriente, en donde las jóvenes reconocieron que el mandato de la maternidad como un hecho biológico asociado al embarazo y el parto es una realidad que pesa sobre la vida de las mujeres y que no permite elegir verdaderamente si se desea o no vivir esta experiencia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPor medio de sus propias historias como hijas las jóvenes reconocieron características de la maternidad que rechazan y que no quieren repetir. «No quiero repetir lo que mi madre hizo, obligar a mi hija a casarse o a elegir pareja si no quiere» «no quiero repetir el sufrimiento que vivió mi madre, por estar al lado de un hombre que la maltrataba sólo por mantener a la familia» dijeron algunas jóvenes.

Asimismo, las que son madres compartieron las implicaciones que ha tenido para ellas vivir la maternidad en una sociedad que vigila y cuestiona constantemente a las mujeres. «Yo salí embarazada a los 16 años y no ha sido tan bonito… Es muy difícil el parto, el embarazo, la crianza, los cuidados, una pasa a segundo plano porque ya no se duerme tranquila, no tengo tiempo para mí. Al salir embarazada dejé de estudiar, tuve que trabajar y me llevaba a mi hijo al trabajo. Retomé los estudios, pero durante tres años me lo tuve que llevar a las clases» compartió una de las participantes.

Además, las jóvenes cuestionaron el supuesto «instinto maternal» que coloca a las mujeres como procreadoras, y las excluye de la creación histórico-cultural de la humanidad, por lo que las hijas e hijos deben ser educados bajo los parámetros establecidos por el patriarcado. De ahí se afirma que «las mujeres no tenemos linaje, es decir que nosotras ponemos la materia prima, pero quienes construyen el linaje son los hombres, somos vistas como recipientes para darle hijos al patriarca, al que hereda real y simbólicamente» explicó la facilitadora del taller, María Teresa Blandón.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

A pesar de las complejidades y contradicciones de la maternidad, las jóvenes concluyeron el taller nombrando acciones que pueden emprender en la vida cotidiana para cuestionar la maternidad como destino de la vida de las mujeres: «defender mis deseos, dudar del deseo de ser madre, resistirme a la dependencia afectiva con la madre, ser coherente con mi sentimiento de no ser madre, trastocar los roles de género, hablar con otras mujeres jóvenes sobre el no deseo de la maternidad, entre otras.

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El trabajo sexual, estigmatizado por nuestra sociedad, es una alternativa económica para muchas mujeres que lo ejercen, sin embargo la falta de reconocimiento del mismo como una actividad económica y la confusión con la explotación sexual, hace pensar que es una forma inmoral, indigna e inhumana de acceder a recursos para la sobrevivencia.

En esta edición de Cuerpos Sin-vergüenzas, María Elena Dávila, de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales Girasoles, nos habla de las realidades que rodean al trabajo sexual, las implicaciones que tiene desarrollar esta actividad y lo que piensan acerca de las ideas religiosas y morales que circulan en la sociedad acerca del trabajo sexual.

Además, nos cuenta los principales avances que han alcanzado como organización y las demandas que siguen exigiendo al Estado, a la sociedad y los gobiernos locales, donde las trabajadoras sexuales organizadas ejercen incidencia para demandar sus derechos como ciudadanas.

Aquí pueden escuchar el programa completo: Captura de pantalla 2013-09-18 a la(s) 10.55.36

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Con el objetivo de aportar al ejercicio profesional de la comunicación y promover un periodismo no sexista, La Corriente dió inicio al ciclo de formación en Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos con comunicadoras de distintos territorios del país y provenientes de diversos medios de comunicación locales.

El ciclo inició con reflexiones acerca de las identidades de género, los fundamentalismos religiosos que subyacen en el sexismo y la forma en que las dicotomías de género modelan el pensamiento e inciden en el trabajo que realizan las comunicadoras. Así, las participantes compartieron los malestares que sienten en relación a su condición femenina.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPara las jóvenes el peso de la feminidad tradicional ha traído más desventajas que ventajas a su vida, porque implica asumir comportamientos y prácticas que no son deseadas, y soportar privilegios que los hombres tienen sobre ellas, así lo expresan las participantes en el primer taller del ciclo sobre Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos con comunicadoras jóvenes.

Las comunicadoras compartieron algunas de las características que les gustaría cambiar de su condición femenina, entre las cuales destacan: «que los hombres puedan comentar o ver mi cuerpo de cualquier manera», «tener que hacer el trabajo doméstico y ser cuidadora, porque soy mujer y si no lo hago me siento culpable», «no tener la misma libertad que los hombres para decidir y disfrutar de mi placer», «que no se reconozcan mis capacidades al igual que las de los hombres». En definitiva lo que más les afecta es «No poder elegir», como sí pueden hacerlo los hombres en casi todos los ámbitos de la vida. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Con las reflexiones de María López Vigil, las participantes cuestionaron la forma en que los fundamentalismos religiosos afectan el ejercicio de la comunicación social, y cómo la idea de Dios, la Biblia, María y otras referencias religiosas están presentes cotidianamente en el trabajo periodístico, principalmente en el abordaje de noticias vinculadas con los derechos humanos de las mujeres.

Con este taller, las jóvenes iniciaron un proceso que constará de cuatro talleres donde se analizarán temas como la diversidad sexual, el erotismo, la maternidad voluntaria, la violencia de género y las concepciones acerca del amor, todo esto con el fin de promover debates que sirvan al ejercicio de una comunicación crítica, incluyente y acogedora de las diversidades.

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NO MEDIACION

La propuesta de introducir la mediación en la Ley 779, para resolver casos de violencia considerados leves es el reflejo de una cultura que naturaliza la violencia contra las mujeres y minimiza hechos que atentan contra la vida de la mitad de la población nicaragüense; de ahí que a tan sólo un año de entrada en vigencia la Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres, la Corte Suprema de Justicia proponga una reforma para mediar nueve de los 10 delitos que se establecen, dejando fuera únicamente el femicidio y las lesiones graves.

Como si se tratara de hechos aislados, quienes están a favor de la mediación, minimizan los efectos que tienen empujones, palabras agresivas, gritos, control, la manipulación y golpes en la vida de las mujeres; sin embargo, estas expresiones forman parte de un conjunto de situaciones que las mujeres viven a lo largo de la vida y que coartan las posibilidades de ser felices, gozar, tener proyectos propios y ser las protagonistas de sus vidas.

Los daños que deja la violencia no son pocos, no sólo para las mujeres, sino para las niñas y los niños; de esto nos hablaron Chepita Rivera y Reina Velázquez en Cuerpos Sin-vergüenzas, este jueves 5 de septiembre, ellas son psicólogas, feministas y especialistas en salud mental y desde sus experiencias en acompañar a mujeres que han vivido violencia y a niñas y niños, nos explican por qué no hay violencia leves.

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 Violencia: todo lo que atenta contra la vida, lo que restringe la libertad.

4Aunque al hablar de violencia contra las mujeres nos imaginamos golpes y gritos, esta violencia tiene un sentido más amplio y complejo y va más allá de los hechos concretos, pues se trata de “todas aquellas expresiones que atentan contra la vida de las mujeres en toda su dimensión integral, en tanto persona, en tanto ser humana, que tienen que ver con los niveles de discriminación, de marginación que viven las mujeres en todos los ámbitos donde ella se ubica, pero hace alusión no solo a la violencia física, sino también a la violencia simbólica a esa violencia que no es fácilmente perceptible, tangible o no se ve…porque se invisibiliza por los niveles de naturalización, se ve normal que empujen a una mujer,  se ve normal que la descalifiquen, que la discriminen, que la devalúen, que no le permitan acceder al ejercicio de sus derechos, y en ese sentido, todo aquello que apunte a disminuir a la mujer en su condición de ser humana es violencia” como lo explicó Chepita.

Reina, por su parte nos dice que violencia es “todo aquello que restrinja nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestra dignidad, porque hay caras sutiles de la violencia,  son todos esos micromachismos, todas esas maneras de dominarnos…Nos conviene ponernos los lentes del derecho “tienen derecho los hombres, tienen derecho las mujeres”; lo que todo hombre hace para defender su dignidad es lo que nosotras nos merecemos, es decir no estamos pidiendo nada extra, estamos pidiendo que nos traten con dignidad. La violencia contra la mujer coarta todo esto, la limita”.

 La violencia contra las mujeres se da a lo largo de la vida

La violencia contra las mujeres tiene características que la diferencian de otras formas de violencia que conocemos, como lo explican nuestras entrevistadas, se trata de una violencia que perdura a lo largo de la vida y que se da en razón del odio, rechazo o desprecio que los hombres tienen hacia las mujeres.

3Para explicar esto, Reina nos habla de un ejercicio en el cual los niños, niñas y personas adultas hacen una línea de vida y colocan hechos significativos, los resultados revelan que “hay un tiempo en que los hombres dejan de vivir los tipos de violencia que vivieron siendo niños, que los golpeen, que los abuse sexualmente, y las mujeres seguimos a lo largo de la vida, nos golpean, nos abusan sexualmente, nos acosan en el trabajo, nos acosan en la calle, es decir, nosotras la violecnia la vivimos por ser mujer”.

Chepita nos dice que comprender que la violencia en la vida de las mujeres es un continum nos ayuda a “dimensionar que la mujer no llega a la relación de pareja a vivir la violencia sexista o machista ahí, ya viene con una historia de vida con algunas vivencias de violencia con algun impacto en su autoestima”.

Violencia psicológica entre las  que más daño causan

Aunque la violencia psicológica está considerada un “delito leve” en la propuesta de reforma de la ley 779, las mujeres reconocen que éste tipo de violencia es una de las que más daño causa en sus vidas. Esta violencia expresada en gritos, palabras denigrantes, comentarios discriminativos etc. que reciben a diario las mujeres se aloja directamente en el autoconcepto que las mujeres, dejándolas desprovistas de autoestima y autoreconocimeinto de sus propias capacidades.

Chepita nos explica que la violencia psicológica es una de las que más daño causa porque “el daño que causa es en toda su vida…el ser negadas en todas sus dimensiones” y esto lleva a las mujeres a “una vida que está en la sinrazón de lo que significa la libertad, el gozo el placer, está negada la felicidad el poder mirar hacia el futuro el soñar, es una vida de sufrimiento”

En su experiencia nos comenta que se ha encontrado con mujeres que “a veces dicen en sus actos de desesperación y su desesperanza: yo prefiero que me de un golpe a que me siga humillando”. Y nos habla cómo el no poder nombrar esa oración de “yo soy…” es muestra de los profundos daños que las mujeres tienen, “porque ha sido llamada de tantas formas: loca, puta, zorra, sos una estúpida…Todos esos “sos” que van directo a herir la autoestima de las mujeres es violencia psicológica”.

Y nos recuerda que a pesar de toda esta violencia “siempre hay una salida, siempre hay recursos, lo que se necesita es dar un empujoncito pequeño y cuando ella va quitandose los velos a la naturalización de esa violencia empieza el proceso de cambio”.

2Las niñas y los niños también son víctimas de este “régimen de terror” como lo llama Reina y nos explica que “con un mamá que tiene una pobre opinión de ella misma… y un papá violento, los niños y las niñas están siendo afectados de la misma manera, se llenan de vergüenza, se llenan de culpa, ellos creen que algo hicieron mal para que su papá castigara a su mamá. Están en una eterna confusión, es un niño que cree que está en un mundo particular, confuso, por lo tanto la imagen de ese niño es pobre”.

Por eso, reafirma que “la mediación no va porque la violencia afecta todo el sistema familiar, no hay nada leve”.

Hombres a desaprender, mujeres a quitarse la vergüenza y buscar aliadas

Ante este escenario desesperanzador, nuestras invitadas nos brindan algunas pistas para el camino de erradicación de la violencia contra las mujeres. Chepita nos dice que en el caso de los hombres tienen que desaprender este sistema de abuso de poder y “sustituirlo por formas basadas en el respeto y en el reconocimeinto de la otra en condiciones de igualdad en tanto sujetas de derecho como es el hombre”.

Sin embargo reconoce que “la tienen más difícil los hombres porque pareciera que a ellos les cuesta más porque están más apegados al poder, el poder es rico”.

Para las mujeres nos dice que es importante que cada una reconozca su condición “poder nombrarlo sinverguenzamente, quitar esa vergüenza que ha sido  depositada en ella a partir de la expropiación de su cuerpo y ponerla donde sí tendría que sentirlo que es quien ejerce la violencia”. También invita a las mujeres a “vincularse con mujeres, juntarse con mujeres que puedan ser elementos de apoyo y de contensión y de impulso para acompañarla en los cambios que ella va a ir deseando hacer a partir de recuperar sus deseos”.

Y para los niños y las niñas, Reina nos dice que el primer paso es educar de otra manera, “dejemos de pegarles, dejemos de insultarles y eduquemosles en la colaboración” recomienda.

Es responsabilidad de los hombres pensar: ¿Cómo evitar ser un delincuente?

Finalmente, Chepita y Reina invitan a los hombres a asumir la responsabilidad que les corresponde en la erradicación de la violencia contra las mujeres, porque son ellos quienes la ejercen.

Reina nos dice claramente: “La ley 779 está y  van a ir presos… aquí le toca a los hombres, a cada quien le va a tocar: ¿Cómo yo voy a evitar ser un delincuente? Porque es delito, los señores son delincuentes, antes no era delito, ahora es. Ahora la sociedad está deslegitimando la violencia”.

“Yo me he encontrado que las madres, tías, abuelas están preocupadas por sus hijos, sobrinos nietos, por la ley. Que comiencen a decir cómo van a evitar ser penados  por la ley ante su delito. Tenemos que empezar a decir que la violencia es un delito”.


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Varones, paternidad y aborto una mezcla no convencional.

Hombres Jóvenes de distintos territorios del país tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre la maternidad, la paternidad y el derecho a decidir de las mujeres, en el pasado encuentro del ciclo de formación en derechos sexuales y reproductivos que imparte La Corriente. ¿A quienes afectan los embarazos no deseados? ¿Qué sentimos los hombres frente a la posibilidad de ser padres? ¿Tenemos deseos y de dónde vienen esos deseos? fueron algunas de las preguntas que guiaron el debate y llevaron a los chavalos a plantearse nuevas ideas y posturas en torno a estos temas.

Los prejuicios que existen en torno a las buenas y malas madres, las concesiones que este sistema otorga a los hombres y las ideas religiosas en torno al aborto fueron motivo de profundos cuestionamientos en el grupo, donde se analizó que las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos, pero que el sistema ha hecho que el aborto sea visto como una de las prohibiciones más fuertes en materia de  derechos sexuales de las mujeres y  una violación a la autonomía de sus cuerpos, pues «solo el cuerpo de ellas es capaz de experimentarlo» comentó uno de los participantes.17

Casi todos los jóvenes compartieron conocer mujeres que han interrumpido un embarazo por diversas razones, como lo comenta uno de los integrantes del grupo “mi novia y yo decidimos que económicamente no estábamos en capacidad de traer al mundo un/a niño/a, ella y yo queríamos superarnos profesionalmente, discutimos la situación y acordamos que lo mejor era interrumpir el embarazo”.

Durante el taller los jóvenes compartieron experiencias que les ayudaron a entender que la paternidad responsable no debe estar ligada a la convivencia en pareja, y que ésta debe ser asumida con mucha responsabilidad, muchos de ellos se dieron cuenta de la gran imposición social que las mujeres tienen al momento de asumir la maternidad y naturalizarla. Los participantes entraron en debates internos acerca de estas temáticas y a partir de estos debates pretenden empezar a deconstruir las masculinidades que hasta el momento el sistema ha venido fomentando y reproduciendo.

Los guiones de género que reproduce la sociedad, en complicidad con los modelos de familia que propone la iglesia, son modelos que no contribuyen para nada en la búsqueda de esa equidad de mujeres y hombres que estos espacios están comprometidos a lograr.


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