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LA VIOLENCIA AFECTA LA SOCIEDAD

Hoy presentamos en Jinotepe, cabecera departamental de Carazo, nuestra más reciente campaña de comunicación “Ser violento te hace menos”, la cita fue en las instalaciones de la Universidad Hispanoamericana UHISPAM donde más de cincuenta jóvenes estudiantes, activistas y reporteros de medios de comunicación participaron de esta actividad solicitada por el grupo juvenil Metamorfosis.

Por parte del Programa Feminista La Corriente, realizamos en un primer momento una intervención donde se explicaron las causas estructurales de la violencia como antesala de la propuesta pedagógica de la campaña en cuestión.

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Parte de los y las participantes sugieren que esta campaña debe ser asumida principalmente por los hombres “uno como hombre debe de comprender que la violencia genera más violencia y que no necesariamente a través de la violencia se solucionan las cosas” opinó uno de los hombres que participaron de la actividad.

Es justo a los hombres jóvenes y adolescentes a los que esta campaña quiere llegarles puesto que es urgente transformar los modelos de masculinidad con los que han crecido los hombres a lo largo de la historia.

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A pesar de que la violencia afecta cada día en mayor proporción a las mujeres, las niñas, los niños y las personas homosexuales “debemos tomar valor y enfrentarnos a nuestros agresores, nosotras como mujeres también debemos levantar la voz y ser promotoras de cambios de actitud en las personas y debemos empezar en nuestros hogares” afirmó una de las mujeres jóvenes que intervino en el momento de los comentarios.

“Ser violento te hace menos” seguirá presentándose en lo que queda del año en diversos territorios del país.

ABORTAR ES UN DERECHO HUMANO 

En el marco del 28 de septiembre, Día de Acción por la Despenalización del Aborto en América Latina y El Caribe, en esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas hablamos sobre la situación del aborto en nuestro país, sus dilemas éticos, médicos y jurídicos.

Para profundizar en el tema desde una mirada científica, nos acompañó en cabina la doctora Ana María Pizarro, fundadora de Servicios Integrales para la Mujer (SI Mujer), especialista en temas asociados a la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

El aborto desde una mirada médica

Desde la perspectiva médica, la doctora Pizarro explicó que aborto es la interrupción del embarazo antes de las 20 semanas de gestación o antes que el producto pese 500 gramos.

Puede ser espontáneo o inducido, este último puede ocurrir cuando es legal y protegido por las leyes de un país o cuando está prohibido pero sigue haciéndose y afecta a las mujeres más pobres, es decir, es un aborto clandestino que se realiza generalmente en un ambiente insalubre, que expone a riesgos severos a las mujeres siendo las más pobres las más afectadas.

Un asunto de justicia social

Pizarro es enfática en señalar que las mujeres que tienen menos recursos económicos son las que se ven más perjudicadas con marcos jurídicos que criminalizan el derecho del aborto, porque aquellas mujeres con más posibilidades económicas pueden recurrir a otros métodos que pueden ser costosos, sin embargo, las más pobres no tienen otro camino que arriesgarse en la clandestinidad.

La médica y activista feminista Ana María Pizarro

La médica y activista feminista Ana María Pizarro

Marcos jurídicos restrictivos

La doctora señala que la mayoría de países en el mundo reconocen el derecho de las mujeres a abortar bajo ciertas causales, no obstante, Pizarro lamenta que las mujeres de Centroamérica enfrentan legislaciones atrasadas, como lo es el caso de El Salvador, Honduras y Nicaragua donde el aborto está criminalizado y se suma a esta lista República Dominicana.

Pizarro señala que el nuevo Código Penal de Nicaragua eliminó hace una década la figura de aborto terapéutico y con ello también se elimina la posibilidad que desde el sistema de salud los médicos puedan tomar una decisión a favor de la vida de las mujeres que necesiten una interrupción de su embarazo.

Con la penalización total del aborto el Poder Legislativo ignoró a la sociedad científica pero sí escuchó a las iglesias y organizaciones religiosas, católicas y evangélicas lo que para Pizarro es “muestra de un autoritarismo que actúa bajo los poderes religiosos sobre el mandato de la constitución”.

Falta educación

La doctora Pizarro rescata que para ir transformando imaginarios que se oponen al derecho de las mujeres a abortar, hace falta educación desde el sector formal y dentro de la familia.

Aclara que cuando se habla de derecho a decidir no debe ser necesario que exista una lista de causales puesto que no se debe pedir permiso a terceros que decidan por la vida de las mujeres, como ocurre en muchos marcos jurídicos y añade que las feministas seguirán exigiendo con la esperanza que se reconozca el derecho a un aborto legal, libre y seguro, donde a las mujeres se les respete su capacidad de autonomía.

SER VIOLENTO TE HACE MENOS 

Como parte del taller “Identidades de género y masculinidades hegemónicas”, organizado por la Coordinadora de Pueblos Indígenas Chorotega, el Programa Feminista La Corriente presentó la campaña de comunicación “Ser violento te hace menos”. El taller realizado el 28 de septiembre, contó con la participación de mujeres y hombres jóvenes de los municipios de Cusmapa, Telpaneca, San Lucas, Totogalpa y Mozonte.

Rosi Castillo y Franklin Hooker del equipo de La Corriente, compartieron reflexiones sobre las causas estructurales de la violencia, tomando como referencia la guía que lleva por nombre: “La violencia machista, un problema de poder”.

Participantes del taller y de la presentación de la campaña.

Participantes del taller y de la presentación de la campaña.

Entre los principales comentarios compartidos por algunas de las jóvenes participantes en el taller, se destaca que: “poco se habla sobre la responsabilidad que deben tener los hombres en prevenir la violencia”; “a las mujeres se nos hace sentir culpables de la violencia que sufrimos día a día”; “los hombres evaden su responsabilidad en la prevención de ITS y eso nos afecta directamente a nosotras”.

Algunos de los comentarios expuestos por hombres jóvenes reconocen que la violencia machista forma parte de un aprendizaje entre hombres como sello de virilidad: “los hombres nunca aceptamos un no”, “cuando queremos ser distintos nos dicen maricones”, “la sociedad presiona para que seamos machistas”.

Entrega de materiales.

Entrega de materiales.

La violencia se enseña y aprende en los diferentes ámbitos de socialización, también es cierto que la violencia es responsabilidad de quien la ejerce; que justificar prácticas abusivas es naturalizar un problema que causa daños severos en la vida de las mujeres y de otros cuerpos feminizados que desde la ideología machista son considerados débiles e inferiores.

Finalizamos con la presentación y entrega de materiales de la campaña de comunicación e invitando a las y los jóvenes a que continúen reflexionando sobre las causas estructurales y las consecuencias que la violencia machista tienen en nuestras propias vidas.

La Corriente, presentando sus campañas

El pasado 23 de septiembre presentamos la campaña de comunicación “Ser violento te hace menos” con 65 estudiantes del Colegio Clementina Cabezas ubicado en el barrio San Judas de Managua, actividad que fue posible gracias a la colaboración de jóvenes líderes del Centro de Comunicación y Educación Popular Cantera.

“Maltrato”, “control” y “abuso” son algunas de las palabras que las y los adolescentes asocian con violencia machista y reconocen que es “un problema común en su comunidad” y que frecuentemente aparece en los medios de comunicación.

Franklin Hooker del Programa Feminista La Corriente, compartió con el grupo reflexiones en torno a la violencia machista y las formas en las que se manifiesta, que van desde las más visibles hasta las más disimuladas.

El acoso sexual callejero fue identificado como una de las expresiones de la violencia machista que está presente en la cotidianidad de adolescentes y jóvenes.

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Los adolescentes reconocen haber “piropeado”, es decir, silbar, mirar lascivamente o decirle “cosas” a las chavalas solos o en grupos. Contradictoriamente, reconocen que les disgustaría si las mujeres cercanas a sus vidas pasaran por una situación de estas en presencia de ellos.

Durante la actividad también reflexionamos sobre los contenidos sexistas que se difunden a través de la música, las telenovelas, las películas en donde los hombres ejercen prácticas de dominación y control sobre los cuerpos de las mujeres, mientras que las mujeres son presentadas como seres débiles, ingenuas, sometidas a la voluntad masculina.

Con esta campaña el Programa Feminista La Corriente se propone contribuir con la comprensión de los significados de la masculinidad/feminidad particularmente por parte de adolescentes y hombres jóvenes, como medio de prevención de la violencia machista. La presentación culminó con la muestra y entrega de materiales de la campaña.

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LAS NIÑAS NO PUEDEN NI DEBEN SER MADRES 

Según el estudio “Vivencias y relatos sobre el embarazo en adolescentes” realizado en el 2015 por UNICEF y Plan Internacional, en Nicaragua ocurren 109 nacimientos por cada 1,000 mujeres en edades de entre 15 y 19 años, lo que ubica a nuestro país en el primer lugar de embarazos en adolescentes en América Latina y El Caribe.

La falta de educación sexual, la naturalización de la maternidad y la violencia machista son algunas de las causas que están en la base de este grave problema que afecta el bienestar de las adolescentes de nuestro país.

En esta edición de Cuerpos Sin-Vergüenzas, profundizamos en las causas y consecuencias del embarazo en adolescentes en Nicaragua y las alternativas que se plantean desde diversas organizaciones de la sociedad civil que trabajan para hacer conciencia del problema.

Vidas truncadas

De acuerdo a cifras que compartidas por Martha María, partiendo de datos oficiales desde instituciones públicas, este año se reportan 1, 600 niñas ejerciendo una maternidad no elegida. Ella afirma que todas las niñas y adolescentes embarazadas han sido abusadas sexualmente, delitos que ocurren dentro del hogar, la escuela o las iglesias.

“No podemos seguir dejando a las niñas con sus vidas truncadas por una maternidad que no querían”, enuncia Martha María. Refiere que en nuestro país ha aumentado la cantidad de mujeres que son madres antes de los 30 años con mayores índices en edades de diez a catorce años en la última década “hace falta trabajo profundo para cambiar percepciones de que los hombres pueden hacer lo que quieran con las mujeres de cualquier edad, dejar de naturalizarlo”, puntualiza.

Martha María Blandón

Martha María Blandón

Niñas víctimas son vistas como responsables

Martha María lamenta que en esta sociedad se niega la vivencia de una sexualidad libre y placentera, pero se naturaliza la maternidad, lo que para ella es contradictorio.

Argumenta que el embarazo adolescente “es la puerta de entrada de la perpetuación pobreza” y que este problema se prolifera porque desde el Estado se presentan altos niveles de impunidad para quienes agreden y abusan de niñas y adolescentes lo que también alimenta la idea de que las mujeres son responsables de las violencias que sufren y no son víctimas de la misma.

Comenta que aunque existan leyes y políticas públicas de cara a esta problemática, estas no se implementan o están más enfocadas en atender, y no en prevenir o erradicar “no hay campaña sostenida, integralmente que lleve a un proceso de educación más profundo”, diserta.

Cambiar percepciones

Martha María explica que el embarazo en adolescentes cruza todos los estratos, sucede igual en lo urbano y rural e insta que es urgentemente necesario transformar imaginarios sociales donde los hombres se adjudican poder sobre los cuerpos de las mujeres.

Recomienda que desde la familia se deben crear condiciones para que “seamos adultos preguntables y que nos vean como personas confiables”. También insta a que desde los medios de comunicación se asuma un compromiso ético para abordar el embarazo en adolescentes.

VIVIR LIBRES DE VIOLENCIAS

Hace 10 años que el Estado de Nicaragua derogó la figura legal del aborto terapéutico el cual estuvo vigente desde 1879, hasta Octubre del 2006. La penalización total del aborto se dio en un contexto electoral en donde los principales partidos políticos difundieron un falso discurso de defensa de la vida para congraciarse con líderes de iglesias fundamentalistas y misóginas.

En ese debate de nada valieron los argumentos presentados por la Sociedad de Ginecología y Obstetricia, cuyos argumentos científico- éticos irrefutables defendían la necesidad de mantener el aborto terapéutico en la legislación, para proteger la vida y la salud de las mujeres, en un país que presenta altas tasas de mortalidad materna (125 por 100,000 nacidos vivos); en donde el 28% del total de embarazos ocurren en niñas y adolescentes menores de 18 años; y en donde cada año 35,000 adolescentes tienen un embarazo no planificado.

Después de la penalización absoluta del aborto se ha incrementado el porcentaje de muertes obstétricas indirectas. Solo entre el 2012 y 2013, el 47% de las muertes maternas que ocurrieron a nivel nacional se podrían haber evitado si les hubiesen practicado la interrupción del embarazo. En este período las estadísticas también reflejan causas de muerte que no aparecían antes de la penalización absoluta, tales como el embarazo ectópico. Hay evidencias de mujeres embarazadas a quienes se les ha negado o retrasado el tratamiento contra el cáncer, para supuestamente favorecer el desarrollo del feto.

También hay casos de atención tardía en hospitales públicos a mujeres que llegan con un aborto en proceso, algunas de las cuales han muerto porque el personal médico no realizó la intervención correspondiente por miedo a ser acusados de practicar un aborto.

Las organizaciones feministas de Nicaragua volvemos a interrogar al Estado de Nicaragua sobre ¿Cuáles son los asideros que llevaron a los legisladores y al presidente de la república, a decidir que las mujeres con embarazos de riesgo no son titulares del derecho a la vida y deben morir en el intento de generar una nueva vida a costa de la propia? ¿Cuáles son las implicaciones éticas en la cuales el personal médico obliga a las mujeres a pasar por situaciones extremas de sufrimiento y riesgo, incluso de muerte?

La penalización absoluta del aborto nos habla de un Estado que no reconoce el derecho a la vida de las mujeres, especialmente de las que viven en condiciones de pobreza, creando situaciones que no solo distorsionan el sentido de la maternidad (dar vida pero sin perder la propia, cuidar y disfrutar de la nueva vida generada); sino que convierten el embarazo en un factor de miedo frente a un Estado que aparece como VERDUGO y no como, lo que en teoría debe ser, un estado garante de los derechos humanos sin ningún tipo de discriminación.

Nicaragua constituye un claro ejemplo de cómo el Estado puede invocar la protección de la vida como fetiche, y provocar con leyes injustas, la muerte de miles de mujeres que han sido obligadas a vivir en condiciones de pobreza, discriminación y violencia.

La penalización absoluta del aborto también constituye una forma de violencia estatal contra las mujeres, no solo porque les niega el derecho a la vida y la libre elección, sino porque naturaliza los embarazos productos de la violación. Solo entre los años 2009 y 2012 la Policía Nacional reportó 2,790 denuncias por violación en contra de niñas menores de 14 años. Datos del Instituto de Medicina Legal para el 2013 señalan que de un total de 5,616 víctimas de violencia sexual, 6 de cada 10 eran menores de 13 años. De acuerdo con el Ministerio de Salud entre 2009 y 2012 se registran 6,404 partos de niñas entre 10 y 14 años. Esas niñas que han sido víctimas de abuso sexual, están siendo obligadas por el Estado a llevar a término embarazos que ponen en riesgo su vida, su salud y su desarrollo integral.

La violencia que sufren niñas, adolescentes y mujeres en general, se reproduce y legitima producto de la impunidad. El Estado de Nicaragua aprobó en el año 2012 una Ley Integral contra la violencia de género que once meses después reformó mediante un decreto presidencial ilegal, el cual entre otros aspectos modifica el propio objeto de la ley colocando como sujeto de protección a “la familia”, tipificando el delito de femicidio solo cuando ocurre dentro del hogar de las víctimas e incluyendo la mediación para favorecer a los agresores.

Para completar el desmantelamiento de las instituciones estatales encargadas de prevenir y sancionar la violencia machista, en el año 2015 la Policía Nacional desarticuló la red de comisarías de la mujer y la niñez dejando un vacío que impide la interposición de denuncias.

Frente a la penalización del aborto y la reforma a la Ley Integral contra la violencia de género, el movimiento feminista ha interpuesto recursos por inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia para que confirme la ilegalidad de ambas leyes que contradicen postulados de la Constitución Política y los marcos internacionales de Derechos Humanos.

Respalda esta legítima demanda ciudadana las observaciones del Comité de CEDAW, el Comité de Derechos Humanos, el Comité de Derechos Económico Sociales y Culturales y el Comité contra la Tortura, quienes han recomendado al Estado de Nicaragua: Revisar la legislación relativa al aborto con miras a suprimir disposiciones punitivas; la no penalización a profesionales de la medicina en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales; proporcionar servicios de calidad para el tratamiento de las complicaciones derivadas de abortos realizado en condiciones peligrosas; adoptar medidas para ayudar a las mujeres a evitar embarazos no deseados.

No nos cansaremos de exigir justicia. Tenemos derecho a la vida, tenemos derechos a vivir libres de violencia, tenemos derecho a decidir.

Nicaragua, septiembre 2016.