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CUANDO LAS LESBIANAS HABLAMOS

Cuando las Lesbianas hablamos, la última publicación de La Corriente, se presentó este miércoles en el auditorio de Asodel en la ciudad de Chinandega ante un público mayoritariamente joven y de mujeres.

DSC_0067Cuando las lesbianas hablamos, reúne la historia de cuatro mujeres lesbianas asumidas públicamente que a través de entrevistas plantean los retos y las situaciones de discriminación que una mujer lesbiana enfrenta en Nicaragua. Con auditorio lleno La Corriente logró transmitir por medio del material impreso y visual ese compromiso que tiene de visibilizar las demandas de todas las mujeres, incluyendo las de las mujeres lesbianas.

“Tener el valor de reconocerse y aceptar aparecer en la publicación enseñando su rostro, es un acto verdaderamente transgresor” afirmo Cristina Arévalo, responsable de la edición del material, quien a su vez remarcó el compromiso que existe de parte de la organización por trabajar con las lesbianas, mismas que han estado invisibilizadas por la comunidad LGBTI y por el movimiento feminista en general.

Pportada-lesor medio de este libro y del video, se logra evidenciar que a las mujeres en general nos atraviesa la discriminación, que se refuerza por disfrutar de una opción sexual diferente como es el caso de las mujeres lesbianas, es por eso que debemos entrar al feminismo para acuerparnos entre todas y lograr tener herramientas fundamentales que nos lleven a disfrutar de nuestros cuerpos y nuestras opciones sexuales.

“Muchas chicas que son lesbianas pueden encontrar en este tipo de materiales fuerzas para lograr aceptarse, para entender que no son diferentes a las demás personas” concluyó una joven que era parte de la audiencia del evento.

Esperen una próxima presentación de Cuando las Lesbianas hablamos en otros departamentos del país.

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FEMINISMO NEGRO

En Nicaragua la presencia de las mujeres negras en el feminismo es casi desconocida. A pesar de las propias necesidades de las mujeres negras dentro del mismo movimiento amplio de mujeres, se tiende a entender que los propósitos y la agenda de las mestizas es la misma que la de las mujeres afrodescendientes, y que estas propuestas no pasan por los filtros de la discriminación racial y étnica.

Como parte de los compromisos de La Corriente, en el reconocimiento de las diferentes expresiones del feminismo, Cuerpos Sin-Vergüenzas conversó con Johana Wetherborn (feminista del Caribe guatemalteco), y Berna Dixon (feminista del Caribe nicaragüense) para profundizar en la propuesta de las mujeres afro dentro del feminismo.

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Desde la experiencia y la condición étnica de ambas, pudimos reconocer parte de la propuesta del feminismo negro y las demandas del mismo. «Así como se piensa que el racismo es cosa de negros, así se piensa que el feminismo negro es solo cosa de mujeres negras», comentó Wetherborn.

Mujeres negras, doble discriminación

2A pesar de que todas las mujeres están en una posición de subordinación en las relaciones sociales, económicas y laborales, las mujeres negras cargan una doble discriminación por el hecho de ser mujeres y por ser negras. Wetherborn comentó que “cuando pensamos en personas negras, pensamos siempre en personas que no tienen un nivel de educación, en personas pobres, en personas que debes ver con lastima” esa concepción que se tiene de la negritud se expresa en desprecio hacia las mujeres negras y conlleva a posicionarlas en un lugar de mucha más vulnerabilidad en las relaciones sociales.

Así mismo se tiende a sexualizar de manera más explícita el cuerpo de las mujeres negras, “generalmente se piensa que las mujeres afro siempre están dispuestas a tener sexo y cualquier hombre se siente con la autoridad para hacer cualquier comentario con contenido sexual”, destaco Johana Wetherborn.

Feminismo en el Pacífico y feminismo en el Caribe

A pesar de los intentos de muchas organizaciones de establecer vínculos y fortalecer alianzas entre las mujeres del Pacífico y del Atlántico, aun muchas activistas feministas del Pacífico desconocen la existencia de un feminismo negro nicaragüense; algunas hablan de la presencia de grupos de mujeres en la Costa Caribe, de mujeres negras que han tenido presencias significativas dentro del Movimiento Feminista de Nicaragua, pero otras desconocen en su totalidad esta propuesta.

“La verdad no sé tanto como debería saber, pero sé que es un feminismo que ha tenido la mirada hacia ellas mismas, confrontándonos a nosotras las mujeres mestizas y creo que es un feminismo que realmente no está tan presente dentro del MFN, pero que debate temas fundamentales como el racismo desde la condición de las mujeres” comentó una de las participantes del sondeo realizado por Cuerpos Sin Vergüenzas.

«Hay desconocimiento de las mujeres del Pacífico hacia las mujeres de la Costa, tenemos que profundizar en las relaciones entre nosotras», expresó Berna Dixon a manera de evidenciar que existe una agenda desde la condición de las mujeres negras de la que se ha teorizado e investigado poco en el país.

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Campaña de La Corriente para promover derechos de todas las mujeres por igual

Muchos años de existencia y de desconocimiento

La existencia del feminismo negro no es reciente, nuestras invitadas a este programa dejaron claro que existe un feminismo negro surgido desde hace más de siete décadas en el mundo y que en América Latina data desde hace tres.

Así Joana, explicó que al hablar de feminismo negro nos referimos a “una corriente de pensamiento que recoge las mismas apuestas políticas del feminismo por la reivindacion de las relaciones más equitativas y el acceso de las mujeres a todos los espacios y con trato digno, pero además plantea los matices, las necesidades, intereses y demandas de las mujeres negras y afrodescendientes”.

Es decir que se trata de una corriente teórica del feminismo, de la cual hay mucho desconocimiento entre las feministas blancas y entre las mismas feministas del Caribe. Y concluye dejando claro que “la negritud que se asume como una apuesta política, no se refiere sólo a los razgos físicos, involucra toda esa recuperación histórica de la afrodescendencia, hay mujeres mestizas y blancas que no han querido renunciar a esa negritud”, es decir que se trata de una forma de lucha, de resistencia, de análisis de la realidad que “aborda la situación de las mujeres en el mundo y en la interacción social desde esa dirección multiétnica de la afrodescendencia”.

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TRABAJADORAS DOMÉSTICAS, MUCHO PEGUE Y POCO PAGO

En Nicaragua se calcula un promedio de 200 mil trabajadoras domésticas, que a pesar que contribuyen al desarrollo de otras áreas de la economía de las familias y del país, el pago no supera el salario mínimo que ronda los 4 mil córdobas.

Tomando en cuenta la diversidad de problemas a los que se enfrentan las servidoras del hogar, Cuerpos Sinvergüenzas conversó con investigadoras del tema, sindicalistas y trabajadoras domésticas para conocer realidades y demandas del sector.

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Te observan y te ponen el precio

Valentina Oporta, es una mujer de 50 años. La falta de oportunidades laborales y ser madre soltera, la llevaron a optar por el trabajo doméstico al no encontrar otra alternativa. Su experiencia en este trabajo ha estado marcada por la discriminación, baja remuneración económica y el despido por calumnias de parte de sus empleadores. Ella reconoce otras buenas experiencias, sin embargo piensa que hay mucho que hacer para que las trabajadoras gocen de condiciones laborales justas.

Se necesitan términos dignos

2Martha Palacios, trabajadora social e investigadora, profesora titular en la UCA, fue entrevistada en el programa. Ella integró el equipo de investigación de un estudio regional que analiza en la situación de las trabajadoras domésticas de en centro América  y República Dominicana.

Palacios explica que “el trabajo doméstico remunerado es aquel donde se produce servicios y bienes de consumo dentro de un hogar y que hay un salario de por medio, una relación laboral contractual entre jefe/a y trabajadora/orAlgunas de las principales demandas y retos que las entrevistadas identificaron fueron: ”.

Entre los hallazgos del estudio se mencionan problemas como la resistencia del empleador para garantizar un seguro social a las trabajadoras domésticas, salarios dignos, jornadas que superan las ocho horas laborales, maltratro verbal, irrespeto de vacaciones, días feriados, pago del treceavo mes.

La terminología de cómo nombrar el trabajo doméstico, es otro de los temas que también preocupan, pues aun se utiliza el término “sirvientas” por instituciones que regulan las condiciones laborales de trabajadoras/es, por lo que se necesitan términos dignos que contribuyan al reconocimiento del aporte de las asistentes del hogar a la economía del país. Y en los empleadores también prevalecen términos como “criada”.

Lo que piensa quien contrata

Martha Palacios compartió que en los grupos focales que desarrollaron para recopilar información 1sobre el trabajo doméstico, mujeres con un alto nivel de ingreso consideran a las empleadas domésticas un enemigo en casa, que no saben hacer bien la cosas, pero quieren buenos salarios y que deben tener ciertos cuidados con las que son jóvenes y bonitas por sus esposos, pero que eran un mal necesario para hacer cumplir otras responsabilidades.

Por su parte, las mujeres profesionales reconocen el aporte del trabajo doméstico, que ha sido fundamental para lograr su formación profesional y éxito profesional, con el cuido de sus hijos y del hogar.

Los sectores populares que participaron en los grupos focales compartían una visión de trabajo doméstico como un favor a la persona que emplean para que pueda sustentar necesidades individuales o de la familia.

El trabajo doméstico es un trabajo digno

6Andrea Morales secretaria de la Federación de Mujeres Trabajadoras Domésticas, quien fue entrevistada para conocer desafíos en materia laboral, piensa que “las mujeres tenemos que darnos cuenta que hacemos un trabajo digno, no tiene que sentir vergüenza. Nosotras creemos que el trabajo doméstico es la madres de los trabajos, porque muchas  y muchos de los que tienen que ir a trabajar no pudieran hacerlo si no tuviesen una doméstica”.

El primer problema que identifican desde esta federación es que el trabajo doméstico no sea un trabajo reconocido por el aporte que genera, y no sea bien pagado.

Las demandas

Según Morales, las trabajadoras domésticas no tienen seguro social  a pesar que su trabajo está reconocido como Trabajado Comunitario dentro de la ley de salarios mínimos, y que existe un decreto presidencial de afiliación a la seguridad social  de las trabajadoras domésticas. “Y cuando despiden a las sevidoras del hogar el empleador no quiere pagarles sus prestaciones sociales, treceavo mes, vacaciones y antigüedad”.

Algunas de las principales demandas y retos que las entrevistadas identificaron fueron:

  • El Ministerio del Trabajo debe velar el cumplimiento del código laboral para las trabajadoras domésticas y velar para el cumplimiento de la Ley 185.
  • Se necesita una reforma al Código Laboral de Nicaragua para que no sean 12 horas laborales, sino 8 horas como lo declara la OIT.
  • No hay contratos por escrito, solo verbales. Si bien el MITRAB reconoce los contratos verbales, por escrito da más garantías a la trabajadora doméstica.
  • Existen agencias de empleo que no están inscritas legalmente en el MITRAB, y que cobran a persona contratada y no a quien contrata.

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¡Ni la represión, ni las amenazas, detendrán nuestras luchas!

Noticia1En el comunicado elaborado conjuntamente el 8 de marzo de 2014, afirmamos que las mujeres no somos territorio en disputa…. que estamos en rebeldía por nuestros cuerpos y por el país que queremos.

Movimientos, redes, organizaciones que integramos el movimiento amplio de mujeres y feministas de Nicaragua, nos auto convocamos para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres  con un carnaval político en donde las mujeres jóvenes, las rurales, las obreras de las maquilas, las estudiantes, las profesionales, las comunicadoras pudiesen expresar sus demandas, sus logros, su deseo de vivir en una sociedad libre de violencias, de discriminación, de injusticias.

Esta movilización conmemorativa y reivindicativa fue reprimida por el gobierno del FSLN, mediante el uso de la fuerza pública y en clara complacencia hacia grupos de la juventud sandinista que apostados en la Rotonda Rubén Darío pretendían impedir nuestra movilización.  Utilizaron las fuerzas públicas que deberían proteger los derechos ciudadanos, incluyendo el derecho a la libertad de expresión y de movilización.

La Policía Nacional y los antimotines impidieron la marcha de las mujeres y jóvenes como si representáramos un peligro para la seguridad nacional.

La Policía Nacional en una exhibición de cinismo, utilizó a una decena de mujeres antimotines ubicándolas en primera línea, mientras en la retaguardia colocó a decenas de antimotines hombres en una clara provocación para que unas mujeres agredieran a otras en el día internacional que celebración nuestras luchas.

El abuso estatal llevó incluso a armar a mujeres policías con rifles que disparan balas de gomas y bombas lacrimógenas para usarlas contra otras mujeres que luchan por sus derechos.

Este abuso de poder confirma una vez más  que vivimos en un país donde el Estado criminaliza a los movimientos sociales que reclaman derechos, dejándonos en total indefensión frente a grupos provocadores dirigidos por el partido de gobierno.

Este abuso de poder demuestra la retórica del gobierno quien por un lado promete restitución de derechos para las mujeres,  mientras reprime a las organizaciones y redes de mujeres que históricamente hemos defendido los derechos de todas las mujeres.

Ante el abuso de poder demostrado por el gobierno de Daniel Ortega, repudiamos la utilización de mujeres en actos de represión contra otras mujeres, aprovechándose de su necesidad de contar con un empleo seguro.

Reafirmamos que las calles son nuestras y que no permitiremos ser silenciadas. Seguiremos en lucha por nuestros derechos.

No a la criminalización de los derechos políticos

No a la represión de nuestros derechos ciudadanos

Las mujeres seguimos en  rebeldía

Por nuestros cuerpos, por el país que queremos

Managua, 11 de marzo de 2014

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1Este ocho de marzo, las nicaragüenses celebramos un aniversario más de luchas, rebeldías y transgresiones ante los mandatos del patriarcado en el mundo entero.

Como mujeres conscientes y comprometidas con la democracia y el respeto de los derechos humanos, las mujeres y las feministas estamos orgullosas de ser el único movimiento social que a pesar de los antiguos y nuevos obstáculos, nos hemos mantenido firmes en la denuncia de todos los poderes autoritarios que tanto en el ámbito público, como el privado.

Por eso, el Estado no ha logrado callarnos, las religiones patriarcales no han logrado  desacreditarnos, los partidos políticos no han logrado cooptarnos, los machistas y violentos no han logrado dominarnos…. por eso, seguimos haciendo revolución feminista.

Vivimos en un país donde la retórica política del gobierno es socialista y las políticas públicas son capitalistas y neoliberales. Un Estado que mezcla intereses personales con los de gran capital, concede nuestros recursos y territorios a empresarios nacionales y extranjeros; ofrece empleos precarios y sin seguridad social, promete a mujeres rurales acceso a la tierra, y no cumple; nos empuja a la migración dado el poco acceso a medios de producción; promueve un sistema tributario que afecta a las personas con menos ingresos; invierte poco en educación y salud y mucho en propaganda política. Un país con una brecha cada vez mayor entre ricos y personas empobrecidas. Un país en venta o en alquiler, con mucho clientelismo político.

Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos

Vivimos en un país donde se proclama la igualdad, pero se legisla en contra de la vida de las mujeres. Junto con la penalización del aborto, el Estado no protege ni tutela la integridad y la vida de niñas y de mujeres embarazadas  a consecuencia de una violación; tampoco asegura atención humanizada a las mujeres por complicaciones de aborto. Ésta es una de las más graves violencias cometidas en contra de las mujeres. Más bien les desinforman y niegan su acceso a métodos y técnicas para decisiones responsables e informadas de su sexualidad y su capacidad reproductiva.

Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos3

Vivimos en Estado que actúa desde la misoginia, menosprecia, controla y criminaliza nuestras vidas y nos deja en total indefensión, generando violencia estatal e incumpliendo lo establecido en diversos instrumentos de derechos humanos, que Nicaragua ha firmado y ratificado.

Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos

Vivimos en un Estado que habla de amor y reconciliación, pero justifica la violencia contra las mujeres. Después de la aprobación de la Ley 779 para sancionar la violencia de género, el propio Estado nos obliga a “perdonar” a los agresores a través de la mediación. La justicia es lenta y parcializada y por eso, miles de delitos contra de las mujeres, quedan en la impunidad.

Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos

Vivimos en un Estado que aunque no tiene religión oficial y su educación deber ser laica, incluye valores cristianos en la Constitución, reformada a la medida de la familia presidencial. El Estado quiere confundir a la gente, mezclando creencias religiosas con políticas públicas con meros afanes políticos. La gente no necesita del Estado para vivir su fe; sino para lograr el reconocimiento y ejercicio de sus derechos humanos.

Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos

Vivimos en un país donde se promueve el poder del “pueblo presidente” y se niega el derecho a la participación ciudadana en igualdad de condiciones. El gobierno del FSLN, como el somocismo, continua reforzando la confusión Estado-partido-familia, afectando drásticamente la posibilidad de avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática. Manejan la información pública como privada; han concentrado la propiedad de los medios de comunicación; han creado un clima de miedo y confrontación para evitar la protesta ciudadana; y quieren imponer un único modelo de participación donde no caben movimientos y organizaciones feministas.

Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos

En la mayoría de municipios, las autoridades no consultan los presupuestos ni toman en cuenta las legítimas demandas de las mujeres. La autonomía municipal pareciera una vieja referencia, sin cabildos plurales, dejando los espacios sólo para  organizaciones afines al partido de gobierno.

2Por eso, las mujeres seguimos en  rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país que queremos

Nuestras rebeldías van desde nuestros cuerpos a lo público. Cuerpos libres y plurales. Hemos reivindicado el derecho al placer, a la alegría, a la rebeldía y a la transgresión. Defendemos con pasión y convicción el derecho a vivir libres de violencia, disfrutar nuestros derechos sexuales y derechos reproductivos, incluido el derecho a decidir sobre el erotismo y la maternidad con libertad y autonomía.

Asumimos que sin democracia nuestros derechos no existen. Por eso, queremos un país donde se respete el equilibrio de poder entre las instituciones del Estado y la ciudadanía. Sin caudillos que de forma demagógica nos ofrezcan salvación. Tenemos derecho a pensar, a tomar de decisiones, a actuar, a criticar, a proponer, a ser tomadas en cuenta.

Ni nos callamos, ni permitimos ser silenciadas. Seguiremos en las calles luchando por nuestros derechos.

¡Las mujeres no somos territorio en disputa!

Las mujeres seguimos en  rebeldía

Por nuestros cuerpos, por el país que queremos


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Cada ocho de marzo las mujeres de todo el mundo conmemoramos nuestro día. Hace más de 100 años que decidimos recordarle al mundo que las mujeres somos parte importante de la sociedad, que contribuimos a sostener la vida, que somos importantes no por nuestro cuerpo o nuestra capacidad reproductiva, sino porque tenemos ideas, luchas, deseos propios, que nos interesan todos los ámbitos de la vida de los cuales nos han querido excluir.

Como cada año, las feministas de Nicaragua recordamos que esta es una fecha para conmemorar las luchas cotidianas de las mujeres, las resistencias de nuestras abuelas y madres, las transgresiones que hemos hecho para llegar hasta donde estamos ahora, recordamos a las mujeres sabias que fueron acusadas y quemadas por brujería, a las que resistieron las atrocidades de la esclavitud, a las que han sobrevivido a la agresiva violencia machista, a las que lucharon para que las mujeres votáramos, a las amigas que nos acompañan, a las que día a día se revelan en pequeñas acciones…por todas ellas y por nosotras, hoy en Cuerpos sin Verguenzas hacemos un especial por el 8 de marzo, día internacional de las mujeres del mundo.

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Marcela Rivera, comunicadora social y directora de prensa de la Radio 508 y Consuelo Mora, comunicadora social, directora creativa del colectivo artístico Veinti3, nos acompañaron en esta edición para compartirnos sus experiencias y visiones acerca del significado de ser mujer en la cultura nicaragüense.1

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